Cuando pensamos en una abeja lo primero que se nos viene a la mente es la rica miel que ellas producen estas son conocidas como abejas melíferas. Pero esta especie son una porción de las abejas existentes en el planeta. De hecho existen estudios que hay más de 20000 especies de abejas de las cuales más del 85%  no viven en colmenas y son solitarias.

Las abejas pueden ser muy selectivas en su alimentación e incluso tener dentro de su dieta una sola planta específica.

Uno de los principales trabajos de estos insectos de gran importancia para nuestra vida es la polinización, es decir el lograr el traslado del polen de las partes masculinas a las partes femeninas de una planta, esta actividad es de vital importancia para la reproducción de las plantas existen datos que el 90% de las planta requieren de una polinización. En pocas palabras gran parte de nuestra alimentación y de otras especies dependen de estos animales.

Existen muchos animales polinizadores , como murciélagos , pájaros incluso reptiles. Pero la polinización realizada por las abejas es el de mayor aporte a esta actividad.

Muchas de las frutas que comemos hoy en día requieren de este tipo de polinización y muchos cultivos de gran importancia económica también.

Por diferentes causas la población de abejas silvestres ha ido disminuyendo no así las melíferas a lo largo de los tiempos. Pero las dos especies están sufriendo duros cambios en su ecosistema habitual.

Una de las principales causas son ciertas prácticas agronómicas que se han venido realizando. El excesivo uso de pesticidas, las falta de conservación de biodiversidad, cultivos cada vez más intensivos en fin.

Que podemos realizar para cambiar estas condiciones y ayudar a las abejas silvestres y no perder la biodiversidad de nuestros alimentos?

De acuerdo a estudios realizados  algo que podríamos realizar como agricultores para contribuir a un aumento en la población de nuestras abejas silvestres y otros insectos polinizadores es colaborar con el desarrollo de hábitats favorables para los insectos, como bandas florales y lugares de anidación.

También incentivar ensayos con productos de menor impacto como cocteles de microorganismos que mejoran la salud de la planta y evitan el uso de agroquímicos excesivos, llevar unas buenas prácticas agrícolas para disminuir los umbrales de las plagas y no tener que usar pesticidas.